Dispersión de criterios: la debilidad de los barrios patrimoniales
14 julio, 2017

Se estan generando varias iniciativas para aunar criterios y unificar facultades en la conservación de barrios, sin dejar de lado la inversión inmobiliaria. EL CNDU ya anunció una propuesta y la M. de Santiago lo está estudiando.

La polémica generada por la Villa San Luis de Las Condes abrió el debate y propició que por estos días la palabra patrimonio se haya utilizado para defender las posturas de quienes están a o en contra del proyecto. ¿Es compatible el desarrollo de la ciudad con la conservación funcional de las zonas con perfil histórico?

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Conversatorio sobre «guetos verticales»
13 julio, 2017

El docente e investigador del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales PUC, Francisco Sabatini, conversó con Radio Futuro sobre densificación y segregación social, a raíz de los casos de los llamados “Guetos Verticales” en las comunas de Santiago y Estación Central.

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Proyecto Ñuble Región
12 julio, 2017

La nueva región de Ñuble está cada vez más cerca de ser una realidad

El docente e Investigador del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales PUC, Arturo Orellana, conversó con Mega sobre el proyecto Ñuble Región.

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Prevención situacional: Cómo el diseño urbano combate los focos de delitos
7 julio, 2017

La intervención del espacio público, una correcta planificación y la recuperación de áreas comunes son algunas de las claves para combatir la delincuencia en la ciudad.

El enfoque situacional es una estrategia que apunta a disminuir las oportunidades de comisión de un acto de violencia y percepción de inseguridad de la población en determinados espacios urbanos, por medio de programas orientados a modificar ciertos factores y condiciones de riesgo físico o espacial en el entorno de la ciudad.

La Subsecretaría de Prevención del Delito consigna que la subutilización de espacios públicos a nivel de barrio es uno de los problemas de seguridad más importantes a nivel local, debido a que su deterioro y abandono facilita la ocurrencia de delitos de oportunidad y acrecienta la percepción de temor e inseguridad en la comunidad, lo que puede ser combatido por medio del diseño del espacio urbano.

“La prevención situacional refiere a todas las estrategias y formas en que, interviniendo el espacio, el ambiente o lo construido puede disminuir la oportunidad del delito”, explica Alejandra Luneke, docente del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la UC.

La académica agrega además que la prevención situacional busca este objetivo mediante el diseño del espacio público, por medio de la disposición de artefactos o dispositivos, y también a través de la planificación arquitectónica: “El fundamento de esto es que el sujeto que va a cometer un delito encuentre obstáculos para desarrollar dicho acto y, por tanto, es análisis costo-beneficio, a más obstáculos menos probabilidad que eso ocurra”, dice Luneke.

Según la última Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana, el 6,7% de los habitantes de la Región Metropolitana de Santiago sufrió de robo con violencia o intimidación durante 2016, mientras que un 6,3% fue víctima de robo por sorpresa y un 10% fue objeto de algún tipo de hurto.

Infraestructura del hogar

Uno de los elementos de diseño más importantes a la hora de hablar de prevención situacional es la correcta orientación de la infraestructura del hogar, puesto que de esta dependerán las probabilidades de comisión de un delito debido a la mala visibilidad.

“De las cosas más sencillas que se puede hacer es el tema de la visión directa por parte de los vecinos. Normalmente los lugares más seguros son donde todas las casas tienen vista hacia la calle o hacia el lugar donde transita la mayor cantidad de gente”, asegura Layla Jorquera, vicepresidenta del Comité de Arquitectos Jóvenes del Colegio de Arquitectos de Chile.

Visión que es compartida por la académica de la UC, quien afirma que este tema está relacionado con el concepto de vigilancia natural u “Ojos en la calle”, el que fue acuñado por primera vez por la urbanista Jane Jacobs en 1962, quien sostenía que la seguridad del espacio urbano está asociado al nivel de contacto y los lazos de confianza que puedan establecer las comunidades entre sí:

“que se vea mi casa desde afuera hace que mi casa sea menos probable de ser víctima de un delito que aquella que tiene muros altos, que está enrejada y más oscura”, dice Luneke.

Espacios públicos

Para los expertos urbanistas, la seguridad ciudadana no tiene que ver sólo con más fuerza policial, sino con diseñar espacios públicos que eviten las oportunidades para que se produzcan delitos. Un concepto que tiene que ver con que los espacios públicos estén bien iluminados, que estén activos y que inviten a la permanencia.

“Hace unos años surgió la tendencia de diseño de prevención situacional, que a través de ciertas técnicas específicas, apunta a diseñar espacios públicos más seguros”, manifiesta Pablo Allard, decano de la Facultad de Arquitectura y Arte de la UDD.

Evitar arbustos en las plazas, limitar el follaje de los árboles a los dos metros de altura -de manera que sea más transparente la visión del entorno urbano y se evite que se generen escondrijos-, no acumular basura, tener buena iluminación y evitar las fachadas de locales comerciales que sean ciegas, o sea que no permitan que se vea desde afuera y desde adentro hacia el exterior, son algunas de las principales recomendaciones de prevención situacional a través del diseño urbano.

“En Santiago se han desarrollado algunos ejemplos interesantes, como por ejemplo el rediseño de la plaza de Puente Alto -una vez que se inauguró la estación de Metro-, la que incorporó una serie de estos principios. También el plan de intervención en La Legua, que lideró el Ministerio del Interior en conjunto con el Serviu Metropolitano y el Minvu, también apuntaba a utilizar medidas de diseño de prevención situacional para romper con la estructura de pasajes ciegos”, explica Allard.

Del mismo modo, los expertos aseguran que junto con la intervención del espacio público, la planificación del mobiliario urbano y la recuperación de las áreas comunes, es fundamental darle un uso apropiado a estos lugares.

“Se tiene que usar el espacio público. No sirven las canchas remodeladas donde no se propicia el uso social. Entonces esto es tanto material como de la gestión social y humana que se hace de los espacios públicos”, dice la académica de la UC.

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EL MERCURIO | Santiago: Residentes de barrios densificados tienen escasos vínculos con vecinos
30 mayo, 2017

Por Manuel Valencia en el Diario El Mercurio

 

La densificación de Santiago no solo ha generado cambios en la capital, como la consolidación de barrios con una mixtura de grupos socioeconómicos, la reactivación de áreas deterioradas, mayor congestión o un cambio del perfil del casco histórico, hoy dominado por edificios. También ha creado prácticas sociales distintas a las de sectores más tradicionales de la ciudad.

Estos cambios han sido evaluados por una investigación (financiada por Fondecyt) del Instituto de Estudios Urbanos de la U. Católica. El análisis de los urbanistas Luis Fuentes, Magdalena Vicuña, Arturo Orellana y Felipe Valenzuela, encabezado por el investigador y subdirector de la entidad, Felipe Link, comparó barrios representativos de la ciudad como Lira-Almagro (que en el perímetro de la calle Santa Isabel es un ejemplo del centro densificado), Matta Sur (zona residencial con carácter patrimonial), la antigua La Florida, nuevo Buin (paradigma de barrios nuevos surgidos en la periferia que han extendido la capital), Juanita Aguirre (Conchalí), La Estrella (Pudahuel) y Villa Los Andes (Puente Alto).

Para medir estas zonas, se aplicaron encuestas y se analizaron los tráficos de llamadas y usos de teléfonos inteligentes. Y el resultado revela el impacto de las formas de poblamiento: en los barrios altamente densificados, los vecinos tienden a mantener relaciones desligadas del sector. En Lira-Almagro, por ejemplo, sus residentes suelen trabajar o divertirse en comunas del sector oriente como Providencia o Las Condes. Solo el 18,2% admite encontrarse con un conocido cuando sale a su barrio, a diferencia del 80,3% que dice hacerlo en Juanita Aguirre, en Conchalí.

 

Según Link, en barrios centrales de densificación más reciente «vemos que amigos y familiares viven en otras comunas del área metropolitana. Esto va fragmentando las prácticas y ampliando su escala».

 

Efecto de nueva ley


Esto también parece ser fruto de la forma en que articuló la densificación con variables como infraestructura, disponibilidad de servicios, espacios públicos y conectividad. «Existe espacio para la densificación, sin caer en los extremos, que sea beneficiosa para la interacción social. La densificación debe estar vinculada a la mixtura de usos, a la diversidad social y a la disponibilidad de equipamiento de todo tipo», comenta Link.

 

A juicio de Pablo Contrucci, jefe de la División de Desarrollo Urbano del Ministerio de Vivienda, este tipo de prácticas diversas de socialización ocurre porque se desarrollaron algunos barrios poco integrados y ricos. «Los barrios más nuevos del centro son ocupados por personas que llegaron hace poco ahí. Son más jóvenes y se mueven más. Esto muestra que se requiere más equipamiento», afirma.

 

Este cuadro parece consecuencia de la falta de exigencias a los desarrolladores inmobiliarios, algo que se debería revertir con la nueva Ley de Aportes, que desde 2019 exigirá compensación en recursos a todos los proyectos según su envergadura.

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