La conversación reunió a los académicos Dino Bozzi (Arquitectura UC), María Luisa Méndez (Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC) y Martín Tironi (Diseño UC), quienes reflexionaron sobre los desafíos éticos, políticos y formativos que plantea la inteligencia artificial para la arquitectura, el diseño, la planificación urbana y, en un sentido más amplio, para la condición humana.
El conversatorio «Interrogando a la IA desde el taller de herramientas» invitó a detenerse en la siguiente pregunta: ¿qué aspectos de la experiencia humana resultan irremplazables en un contexto donde las tecnologías transforman aceleradamente la manera en que aprendemos, creamos, trabajamos y nos relacionamos?
Organizada por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos UC (FADEU UC), la instancia tomó como punto de partida la reciente encíclica Magnifica Humanitas, publicada por el Papa León XIV, para abrir una conversación interdisciplinaria sobre el lugar de lo humano frente al avance de la inteligencia artificial.
La moderación estuvo a cargo de la académica Paula Orta, quien planteó el desafío de pensar la IA no solo como una innovación tecnológica, sino también como un fenómeno que interpela la creatividad, la educación, la política y la forma en que las disciplinas de FADEU comprenden y transforman el entorno.
La decana Magdalena Vicuña destacó que la discusión trasciende el uso de nuevas herramientas y obliga a preguntarse por la capacidad de pensar críticamente y formular preguntas complejas.
«Más allá del impacto de la inteligencia artificial, esta es una discusión muy profunda respecto de la condición humana. Cómo está impactando nuestra capacidad de crear, de pensar y de hacernos preguntas complejas. Esa reflexión no la puede hacer nadie por nosotros; tenemos que construirla desde nuestras disciplinas.»
Recuperar el valor del tiempo, la experiencia y la sensibilidad
Para la académica del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC, María Luisa Méndez, uno de los principales riesgos de la inteligencia artificial es que la promesa de eficiencia termine desplazando procesos fundamentales para la experiencia humana.
La investigadora destacó que la encíclica invita a comprender que el aprendizaje requiere tiempo, incertidumbre y experiencias que no pueden acelerarse mediante algoritmos.
«Esta aceleración nos evita tener problemas, resuelve más rápido y acorta caminos, pero también nos saca de esa condición humana donde tenemos que fracasar, sentir, enamorarnos, hacer duelo. Lo mejor que podemos hacer es volver a preguntarnos cómo esto nos afecta en lo más existencial, en lo afectivo y en nuestros temores.»
Desde la formación universitaria, Méndez sostuvo que uno de los grandes desafíos es generar experiencias de aprendizaje situadas, donde los estudiantes puedan observar, recorrer y sentir los territorios, desarrollando una comprensión crítica que ninguna plataforma puede reemplazar.
«Hay conocimientos que solo aparecen cuando las personas experimentan los lugares con el cuerpo, con los sentidos y con las emociones. Esa es una dimensión que debemos seguir cultivando en la formación.»
La creatividad nace del error
Desde Arquitectura UC, Dino Bozzi enfatizó que el mayor valor de la inteligencia humana reside precisamente en aquello que la inteligencia artificial no posee: la experiencia, el error, la incertidumbre y la capacidad de crear desde las propias limitaciones.
«Todos nosotros hemos sufrido, nos hemos equivocado, nos hemos enamorado y hemos perdido. La inteligencia artificial no ha vivido nada de eso. Y justamente desde esas experiencias nace buena parte de nuestra creatividad.»
El académico sostuvo que la universidad tiene el desafío de formar profesionales capaces de proyectar y crear, más que simplemente producir resultados eficientes.
«Tenemos que enseñar a proyectar, no solamente a hacer proyectos. Aprender a crear implica equivocarse, descubrir caminos inesperados y comprender que muchas veces el aprendizaje está precisamente en ese proceso.»
Comprender la IA para transformarla
Por su parte, el académico de Diseño UC Martín Tironi propuso ampliar la mirada sobre la inteligencia artificial, entendiendo que no se trata únicamente de una herramienta externa, sino de una tecnología que ya forma parte de la manera en que las personas habitan el mundo.
En ese contexto, planteó que el desafío no consiste solo en advertir sus riesgos, sino también en desarrollar formas distintas de relacionarse con ella.
«La pregunta es qué tipo de relación podemos establecer con estos modelos tecnológicos que no esté dominada únicamente por la eficiencia o la lógica mercantil.»
Tironi invitó además a dejar de pensar la IA exclusivamente como una herramienta y comenzar a comprenderla como una nueva materia con la que las disciplinas proyectuales deberán aprender a trabajar críticamente.
«No debemos ser solo usuarios de una herramienta que llega desde Silicon Valley. Tenemos que comprender cómo funciona, cuáles son sus resistencias, su infraestructura y sus implicancias para poder apropiarnos de ella de una manera creativa y situada.»
Un desafío para las disciplinas de FADEU
Este primer espacio de conversación inauguró un espacio permanente de reflexión dentro de la Facultad sobre el impacto de la inteligencia artificial en la formación, la investigación y el ejercicio profesional.
Las intervenciones coincidieron en que el principal desafío va más allá de aprender a utilizar nuevas tecnologías, el desafío también está en fortalecer aquellas capacidades propiamente humanas: la creatividad, el pensamiento crítico, la sensibilidad, la experiencia y el juicio ético; habilidades que seguirán siendo esenciales para imaginar y construir ciudades, objetos y espacios más justos.
Como señaló Francisco Chateau al inaugurar la actividad, la intención es que este sea el primero de un ciclo de conversaciones que permita registrar cómo la Facultad enfrenta uno de los cambios tecnológicos más significativos de nuestro tiempo, fortaleciendo aquello que distingue a sus disciplinas: la capacidad de crear desde la experiencia humana.
