Existe una idea que los artículos ambientales de la Nueva Constitución son maximalistas y perjudicarán nuestra convivencia con el modelo de desarrollo, pero  justamente es este el que ha causado la degradación y explotación de nuestros paisajes y recursos. Hoy en medio de una crisis climática y sequía de proporciones,  esta propuesta es  coherente con un modelo de desarrollo económico armónico y respetuoso de la naturaleza.
Columna de opinión de la profesora Carolina Rojas.

Los humedales, ecosistemas claves contra el cambio climático, están resurgiendo de las cenizas y emergiendo de los terrenos fangosos, a los cuales habían sido destinados.  Los humedales con más de un 80% de desaparición a nivel mundial por fin están siendo valorados, promoviendo una ola de conservación y protección, que debemos consolidar en la carta fundamental.

Si bien, en estos años hemos logrado la Ley de Humedales Urbanos, que ha protegido más de 7.000 hectáreas y ha permitido dar una gobernanza más ecosistémica a las ciudades; más una  Estrategia Climática del Gobierno de Chile, que se ha puesto como meta reconocer 15 mil hectáreas de humedales urbanos al 2025, aún nos queda mucho por hacer.

Desde las comunidades se preguntan qué pasa con los humedales de zonas rurales y/o altoandinas. Solo 16 de ellos cuentan con el reconocimiento internacional de la Convención Ramsar,  lo que conlleva reconocimiento internacional pero no necesariamente protección a su ocupación, también tenemos “Santuarios de la Naturaleza”, reconocidos por condiciones especiales para estudios e investigaciones y/o cuya conservación sea de interés para la ciencia o para el Estado, pero no todos los humedales están resguardados, más aún con un sistema de áreas protegidas tan disperso en reconocimiento y en administración. En resumen son ecosistemas que no están asegurados para el bienestar de las futuras generaciones.

Estos ecosistemas son únicos y con funciones ecológicas vitales como el secuestro de carbono, por tanto es sensato consolidar su derecho a priorizar su conservación en la Nueva Constitución. La Comisión de Medio Ambiente de la Convención Constituyente esté Sábado 7 de mayo, en la votación del informe de reemplazo aprobó  el artículo “De los humedales”, boques nativos y suelos. Es la primera vez que los humedales serán reconocidos constitucionalmente,  dónde el Estado ejercerá como su custodio, asegurando su integridad, sus funciones y procesos, y conectividad hídrica.

Existe una idea que los artículos ambientales de la Nueva Constitución son maximalistas y perjudicarán nuestra convivencia con el modelo de desarrollo, pero  justamente es este el que ha causado la degradación y explotación de nuestros paisajes y recursos. Hoy en medio de una crisis climática y sequía de proporciones,  esta propuesta es  coherente con un modelo de desarrollo económico armónico y respetuoso de la naturaleza. Si no cambiamos la forma de valorar la  Naturaleza e incluso incluir dentro del PIB el valor de la conservación, será muy complejo superar estos dilemas.

Esperemos que el diálogo prospere en la votación del Pleno y las discusiones en este y otros artículos ambientales, nos permitan contar con la ansiada Constitución Ecológica que esperamos para un Desarrollo Sustentable intergeneracional.

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El Ciudadano: A consolidar la protección a los Humedales en la Nueva Constitución