En el marco de la reciente conmemoración del Día del Patrimonio, la académica IEUT y directora NupatS Macarena Ibarra, reflexionó acerca del estado de los inmuebles patrimoniales en Valparaíso.

Lee la columna a continuación:

Un reciente informe de Nupats indicó que un 17% de los monumentos históricos inmuebles de Valparaíso se encuentran subutilizados o en condiciones de deterioro. Infraestructuras educativas e industriales forman parte de estos edificios, hoy vacíos, con usos esporádicos o en degradación.

La cifra resulta preocupante no solo por el valor histórico de la ciudad puerto, sino porque evidencia una pregunta de fondo: ¿cómo activar un patrimonio que pierde sentido cuando deja de estar integrado a la vida cotidiana de sus comunidades? El abandono no es únicamente un problema material; también genera degradación urbana, inseguridad, riesgos físicos —como incendios o colapsos— y debilita el vínculo entre el entorno y sus habitantes.

Este alto porcentaje responde a problemas estructurales. Uno es la falta de coordinación en la gobernanza patrimonial: actores públicos, privados y comunitarios operan de forma poco articulada, dificultando decisiones y la implementación de proyectos de reutilización.

A ello se suma la propiedad, mayoritariamente privada, que limita la capacidad de acción pública. La conservación y activación de inmuebles depende de propietarios que muchas veces no cuentan con los recursos o incentivos para mantenerlos o reutilizarlos. El resultado suele ser el cierre, la subutilización y, finalmente, el abandono progresivo.

Otro factor es la obsolescencia funcional: parte de las infraestructuras perdió su uso original. El caso de los ascensores es ilustrativo, con problemas de financiamiento, mantención y gestión que han generado paralizaciones o funcionamiento intermitente, afectando la vida urbana.

Pero el problema de fondo no es únicamente el abandono, sino la competencia entre distintos usos del patrimonio. En Valparaíso conviven intereses turísticos, residenciales, comerciales, culturales y comunitarios. La presión turística o inmobiliaria puede tensionar la permanencia de comunidades locales y la vida urbana cotidiana.

Precisamente por ello, la activación del patrimonio se vuelve fundamental. Un inmueble patrimonial sin uso difícilmente puede conservarse. Los usos son los que permiten su mantención y vínculo comunitario, aunque su definición implica disputas entre actores.
Esto demuestra que el resguardo patrimonial no depende solo de declaratorias o de su condición Unesco, sino de su relevancia social. Valparaíso evidencia así una paradoja: sin proyectos de reutilización que beneficien a sus comunidades y sin una articulación entre intereses públicos, privados y comunitarios, se hace difícil enfrentar la competencia de usos. Mientras tanto, se pierden valiosas oportunidades sociales en las que los inmuebles patrimoniales podrían contribuir, por ejemplo, frente al actual déficit habitacional

Valparaíso: cuando los usos del patrimonio compiten / Macarena Ibarra en El Mercurio de Valparaíso