En esta columna de opinión el académico IEUT UC, Kay Bergamini, reflexionó acerca de las preguntas que deben hacerse las y los jóvenes antes de ingresar a estudiar una carrera, poniendo énfasis en la importancia de pregutarse ¿Qué problema podría ayudar a resolver?
Más de 300 mil personas se inscribieron este año para rendir la PAES Regular del proceso de admisión 2027. En unos meses, muchas deberán evaluar sus intereses, habilidades y expectativas para elegir una carrera. Padres, profesores y orientadores intentarán ayudarles con información sobre puntajes, mallas curriculares, empleabilidad y universidades.
Pero quizás estamos comenzando por la pregunta equivocada. Solemos preguntar: ¿Qué carrera quieres estudiar? Pero convendría realizar otra antes: ¿qué problemas te gustaría ayudar a resolver?
Los problemas que enfrentan las generaciones que ingresan hoy a la educación superior son multidimensionales y no siempre encuentran respuestas en las disciplinas que estructuran las universidades.
Un joven puede interesarse al mismo tiempo por el cambio climático, los mapas, el transporte, la desigualdad, los espacios públicos o los datos. Frente a esa diversidad, solemos decirle que debe “definirse” por una carrera. Pero quizás no tiene demasiados intereses, sino que puede estar mirando desde diferentes dimensiones un problema complejo.
La ciudad es un buen ejemplo, ya que el acceso a la vivienda no puede separarse del transporte, de la localización, de los empleos, ni de los servicios. La adaptación al cambio climático se relaciona con la infraestructura, las áreas verdes, la regulación y la desigualdad territorial. La seguridad, el espacio público o la calidad de vida depende simultáneamente de decisiones sociales, económicas, ambientales y territoriales. Ninguna de esas preguntas pertenece por completo a una sola disciplina.
Diversos programas ya han avanzado en la integración de estas miradas desde sus respectivos campos. El desafío es profundizar y ampliar ese esfuerzo, fortaleciendo tanto la formación especializada como la capacidad de conectar saberes, comprender las relaciones entre sistemas y transformar el conocimiento en decisiones ante problemas complejos.
Una señal de este cambio es la aparición de nuevas alternativas formativas, como la que, desde la admisión 2027, la Universidad Católica impartirá Planificación Urbana como carrera de ingreso directo vía PAE, programa que dirijo y que aborda las ciudades y los territorios desde una perspectiva interdisciplinaria.
Su creación responde a una pregunta que trasciende una carrera específica: ¿cómo formamos personas para abordar problemas que ya no encajan cómodamente en una sola disciplina?
Acá, entonces, el llamado a padres, profesores y orientadores para cambiar un poco la conversación preguntando qué problemas de su barrio, su localidad o su colegio les gustaría comprender y ayudar a transformar, y no solo qué quieren estudiar.










