La edición 2025 del Índice de Soporte a la Infraestructura Territorial (ISIT), desarrollada por el Núcleo de Investigación sobre Gobernanza y Ordenamiento Territorial (NUGOT) del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC con la Cámara Chilena de la Construcción (CCHC), reveló información sobre la desigualdad en el desarrollo productivo de Chile. El estudio advierte que, mientras la zona central goza de altos estándares, los extremos norte y sur enfrentan rezagos que comprometen su potencial económico.
Un diagnóstico de 37 indicadores
En su edición 2025 el ISIT evaluó seis dimensiones críticas para la competitividad: agua, energía, telecomunicaciones, vialidad, logística y resiliencia. A través de 37 indicadores específicos, el informe mide la «aptitud territorial», es decir, qué tan preparado está un territorio para sostener actividades productivas.
Uno de los hallazgos más contundentes es el centralismo en la inversión. Según el documento, casi el 90% de las decisiones de inversión pública en infraestructura son tomadas de manera centralizada por ministerios sectoriales en Santiago, lo que a menudo ignora las necesidades específicas de las provincias.
Contrastes macrozonales: El centro lidera
El análisis cartográfico revela escenarios de profunda heterogeneidad:
- Macrozona Centro-Norte: Presenta los mejores resultados, especialmente en Resiliencia y Vialidad, con la Provincia de Santiago liderando el índice a nivel nacional.
- Macrozona Norte: Aunque destaca en Energía por su capacidad de generación renovable (especialmente en Antofagasta y Atacama), sufre una «homogeneidad en nivel bajo» en Resiliencia, debido a la falta de servicios públicos y población en zonas aisladas.
- Macrozona Sur: Es la más afectada por el aislamiento. Las regiones de Aysén y Magallanes presentan niveles bajos en Vialidad y Energía, condicionados por su compleja geografía y la falta de conexión al sistema eléctrico central.
La paradoja de los recursos naturales
Arturo Orellana, director del IEUT UC, destaca una contradicción fundamental: las provincias con mayores stocks de recursos naturales y potencial para industrias del futuro —como el litio y el hidrógeno verde— son precisamente las que presentan los mayores déficits de infraestructura básica.
«La lógica de inversión puramente sectorial debe ir en retirada», señala el documento, abogando por un enfoque prospectivo y territorial que prepare a las regiones para estos nuevos desafíos industriales.
Hacia una descentralización efectiva
El ISIT 2025 se postula como una herramienta clave para los nuevos Gobiernos Regionales. El informe concluye que, para alcanzar estándares de bienestar similares a la OCDE, Chile debe fortalecer la gobernanza multinivel y permitir que las regiones asuman sus propios desequilibrios internos.
Con una población que en la Región Metropolitana supera los 8 millones frente a los apenas 100 mil habitantes de Aysén, el desafío de equilibrar la cancha territorial parece ser la tarea pendiente más urgente para el desarrollo sostenible del país
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Redacción periodística: Carolina Rubilar L.










