El pasado 10 de marzo el conversatorio organizado por IEUT UC y CEDEUS reunió a autoridades, investigadoras y trabajadoras del transporte público para discutir los avances en la incorporación de mujeres al sistema y reflexionar sobre cómo la electromovilidad puede abrir nuevas oportunidades laborales y de movilidad urbana. Lee aquí la nota publicada en la web de CEDEUS.

Con el propósito de abordar las brechas de género en el transporte público, CEDEUS junto al Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales (IEUT) organizaron el conversatorio “Mujeres y electromovilidad: avances, desafíos y oportunidades”, un espacio de diálogo que reunió a autoridades del transporte público, investigadoras y trabajadoras.

La actividad contempló una presentación marco sobre políticas de movilidad y género por parte de Daniela Rubio, gerenta de vinculación ciudadana de la Dirección de Transporte Público Metropolitano, quien abordó los avances y desafíos desde 2017en adelante por parte de esta institución, para integrar a las mujeres en el rubro de la conducción, un sector históricamente masculinizado.

Por otra parte, se presentó el Documento para Política Pública Nº45 “Electra: Electromovilidad para el uso de las mujeres de Santiago de Chile, elaborado por la directora alterna de CEDEUS, Carolina Rojas, junto a los investigadores Christian Matus y Giovanni Vecchio y Magdalena Rivera, coordinadora de la Unidad de Política y Práctica del Centro.

El documento recoge las percepciones de mujeres de distintas comunas de Santiago sobre el uso y adopción de modos de transporte eléctrico, evidenciando que la transición hacia tecnologías más limpias debe considerar dimensiones sociales y de género para garantizar un acceso equitativo. Según el informe, las mujeres valoran especialmente los beneficios ambientales y la sostenibilidad de estos modos de transporte, pero enfrentan barreras como el costo, la seguridad y la infraestructura disponible.

El panel fue comentado por Angelain Merino, gerenta de personas de la empresa de buses Voy Santiago; Damariz Bravo, conductora de la misma compañía e integrante del programa Mujeres Conductoras; y Paola Tapia, directora del Directorio de Transporte Público Metropolitano. La conversación fue moderada por Carolina Rojas.

Electromovilidad con enfoque de género

La investigación presentada por CEDEUS plantea que la transición hacia la electromovilidad no puede limitarse únicamente a la renovación tecnológica de los vehículos, sino que debe incorporar una mirada social y urbana.

De acuerdo con el documento, las mujeres presentan patrones de movilidad distintos a los de los hombres, caracterizados por viajes encadenados y vinculados a labores de cuidado, lo que influye en cómo utilizan y evalúan los distintos modos de transporte.

En este contexto, el estudio propone la primera “pirámide de la electromovilidad con enfoque de género”, que jerarquiza los modos eléctricos según su capacidad para responder a las necesidades cotidianas de las mujeres. Estas como otras medidas al interior del texto pueden ser una oportunidad para repensar el sistema de transporte desde una perspectiva de género, indica Carolina Rojas.

Más mujeres al volante

Durante el conversatorio, Daniela Rubio presentó los avances que ha tenido el sistema de transporte público en la incorporación de mujeres conductoras.

En diciembre de 2025, de los 18.398 conductores del sistema, 2.323 eran mujeres, lo que equivale al 12,63% del total. Pese a que la brecha sigue siendo importante, la participación femenina ha crecido significativamente en los últimos años (142%).

Uno de los factores que explica este aumento es el programa Más Mujeres Conductoras, implementado por el DTPM, que ha permitido becar a más de 500 mujeres para obtener su licencia profesional y acceder a empleos en el transporte público.

Según encuestas del propio organismo, un 64% de las participantes ingresó al programa buscando empoderamiento y desarrollo personal. Además, el 46% de las becas fue entregado a mujeres que son principales proveedoras de sus hogares, mientras que un 43% se encontraba desempleada al momento de postular.

Voy Santiago y su meta de aumentar la participación femenina

La incorporación de mujeres también ha sido un desafío para las empresas operadoras del sistema. Según la gerenta de personas de Voy Santiago, la idea de incorporar mujeres conductoras inicia con la licitación de las empresas de buses, que exigía tener un 12% de ellas, sumado a que después de la pandemia el empleo femenino retrocedió mucho -incuido en el rubro de la construcción y el transporte-, por ello nos presentamos como un gran desafío revertir esa situación.

En ese minuto se propusieron la meta de alcanzar un 30% de mujeres conductoras en un plazo de tres años, cuando el promedio en Chile era de un 5%, entonces «era una meta grande que se veía difícil de alcanzar, pero convencimos a nuestro directorio, convencimos a nuestra plana ejecutiva y nos pusimos a trabajar en eso», indica Angelain Merino.

«Lo primero que hicimos fue romper estereotipos y sesgos que existían con encuestas cualitativas y cuantitativas, por ejemplo estaba la típica frase ‘mujer al volante peligro constante’«, en la línea de que las mujeres tendrían más accidentes que los hombres o mayor ausencia laboral por labores de cuidado, indica la gerenta de personas.

Los datos indicaron totalmente lo contrario; las mujeres registraban menos accidentes y menores daños en los buses, además de mostrar un alto compromiso laboral, al ser cuidadoras y la principal fuente de ingreso en sus hogares. Con estos datos la empresa realizó cursos para capacitar a mujeres e incrementar la dotación de conductoras.

Hoy, Voy Santiago ha superado las metas establecidas en la última licitación del sistema —llegar a un 18% en ocho años— alcanzando un 28% de participación femenina en su plantilla.

La experiencia de conducir un bus eléctrico

Una de las beneficiarias de estos programas es Damariz Bravo, conductora de Voy Santiago, quien relató cómo llegó al sistema de transporte público mediante postulación.


«Entré a una publicación de Voy Santiago que decía ‘ingresa a ser conductora del transporte público’. Lo hice jugando, como a las 2 de la mañana, y al otro día me llamaron, fui a la entrevista y siempre me estuvieron apoyando, diciendo ‘vamos, una mujer puede’, porque tú te colocas al lado de algo que es tan grande y te dices ‘no voy a poder’.


Más allá de sus miedos para lograr ser conductora, también tuvo que lidiar con patrones, muchas veces impuestos por la sociedad, por parte de sus familiares, quienes veían compleja la incorporación de Damariz al sistema de transporte. «Fue difícil, porque me decían ‘dónde vas a estar, dónde vas a ir, te van a pegar’ y tantas cosas, todos esos mitos que uno las tiene que vivir día a día. Pero la experiencia fue bonita y difícil, porque por un lado ellos decían ‘sí, tú puedes’ y después decían ‘no, mejor que no, no lo hagas’, pero ahora me dicen ‘ves, si podías’. Todavía puedo y voy a seguir, porque me encanta el rubro y me encanta manejar«.

Cambiar la cultura del transporte

Más allá de la incorporación de mujeres conductoras, la discusión también abordó la necesidad de transformar las condiciones laborales y organizacionales del sistema.

La investigación liderada por CEDEUS muestra que muchas usuarias se sienten más seguras cuando el bus es conducido por una mujer, ya que disminuyen situaciones de acoso, comentarios inapropiados o malos tratos.

Por ello, Carolina Rojas señaló que el desafío no solo pasa por aumentar el número de conductoras, sino también por modificar la cultura organizacional del sistema de transporte y mejorar su infraestructura laboral. “Es clave promover una cultura que combate el acoso, pero también contar con equipamientos adecuados, como camarines apropiados y zonas compatibles con labores de cuidado».

Angelain Merino explicó que algunas de estas transformaciones ya se están implementando en Voy Santiago, como la adecuación de instalaciones para trabajadoras y la flexibilización de ciertos horarios para compatibilizar el trabajo con las responsabilidades de cuidado y también para proteger a sus trabajadoras.

Además, la empresa busca ampliar la participación femenina en otros ámbitos del sistema vinculados a la electromovilidad, como la mantención de buses eléctricos y el mantenimiento de equipos tecnológicos en conjunto con AIEP.

Un camino por recorrer

Actualmente, Voy Santiago opera el recorrido 286, que conecta Las Condes con La Pintana, y que preferentemente tiene conductoras mujeres.

Para Damariz Bravo, la presencia femenina en el transporte público no solo representa una oportunidad laboral, sino también una forma de abrir camino para otras mujeres. “Les diría que ellas pueden, que ellas pueden salir, que ellas pueden manejar, que ellas se atrevan, que ellas le ponga ganas. Poniéndole ganas y poniéndole amor pueden salir adelante y sostenerse. Sentirse empoderadas totalmente. Invitamos a las mujeres a seguir manejando”.

Información periodística: Franco Galaz

Conversatorio mujeres y electromovilidad: 12% de conductoras y serie de brechas por disminuir