En su columna “La educación como camino de esperanza”, publicada en febrero en revista Humanitas, el académico del IEUT UC plantea que la educación es una tarea integral orientada a la formación humana y advierte que su dimensión territorial, especialmente en contextos rurales, constituye hoy uno de los principales nudos críticos para la equidad social.
En el marco del 60° aniversario de la declaración conciliar “Gravissimum educationis” —donde la Iglesia asumió la “importantísima” tarea de educar en diálogo con un mundo en transformación— y de la carta apostólica “Diseñar nuevos mapas de esperanza del Papa León XIV”, el ingeniero agrónomo reflexiona sobre la vigencia de la visión educativa eclesial y su sorprendente sintonía con los desafíos actuales y su vínculo con el desarrollo territorial.
Para Romero, la educación es mucho más que instrucción académica y debe reenfocarse como una práctica de sentido y formación de virtudes. En su columna, afirma que “la educación no es solo transmisión de contenidos, sino aprendizaje de virtudes”, puntualizando que una educación plenamente humana implica desarrollar capacidades éticas, sentido comunitario y cohesión social, no solo el dominio de materias escolares. Más aún, el autor sostiene que este enfoque integral —que involucra familia, comunidad, educación formal e instituciones— responde a una necesidad más profunda: “relevar la dimensión valórica y su rol en la cohesión social”, una tarea que, subraya, compromete no solo a la escuela sino a todos los actores sociales y también religiosos.
El análisis profundiza luego en los desafíos territoriales, particularmente en zonas rurales, donde persisten brechas estructurales. Basándose en resultados recientes de la encuesta Casen y otros indicadores, Romero advierte menores niveles de escolaridad, brechas de aprendizaje y dificultades de acceso a educación superior, junto con una baja demanda por establecimientos rurales en varias regiones del país, lo que evidencia limitaciones sistémicas para sostener trayectorias educativas completas fuera de los centros urbanos.
En conjunto, la columna articula una idea central: la educación entendida como esperanza —en clave ética, social y territorial— solo puede realizarse plenamente si se enfrenta simultáneamente la formación integral de las personas y las desigualdades geográficas que condicionan sus oportunidades.
Aquí la columna completa: https://www.humanitas.cl/educacion/la-educacion-como-camino-de-esperanza
Redacción periodística Rita Cox.









