El ingeniero agrónomo José Luis Romero conversó con , alcalde de Paine y presidente de la Asociación de Municipios Rurales de Chile (AMUR) Rodrigo Contreras, sobre migración, seguridad, infraestructura hídrica y las expectativas que pesan sobre el próximo gobierno en las zonas rurales que le dieron amplio respaldo electoral.
El académico del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC, José Luis Romero, publicó recientemente en El Mostrador una entrevista con Rodrigo Contreras, alcalde de Paine y presidente de la Asociación de Municipios Rurales de Chile (AMUR), donde abordaron los principales desafíos de la ruralidad chilena. La conversación adquiere especial relevancia considerando que el mundo rural otorgó el 65% de los sufragios al presidente electo José Antonio Kast, generando altas expectativas sobre políticas públicas para estos territorios.
«Cuando llega el narcotráfico a una zona rural se corrompe lo propio de nuestra identidad y cultura»
Rodrigo Contreras, Alcalde de la Ilustre Municipalidad de Paine
Contreras fue crítico con la gestión del gobierno saliente: «Cuesta encontrar puntos altos en la gestión del gobierno de Boric en el mundo rural», señaló, destacando la falta de avances en infraestructura hídrica. «Tuvimos la fortuna de que ha llovido, pero no hemos visto avances significativos en infraestructura hídrica que asegure a los agricultores mantener la seguridad alimentaria», advirtió. Entre los temas urgentes, el presidente de AMUR destacó el impacto de la criminalidad organizada en la identidad rural y los desafíos que plantea la migración vinculada a la informalidad laboral. «Cuando llega el narcotráfico a una zona rural como Doñihue, donde están las chamanteras, se corrompe lo propio de nuestra identidad y cultura», afirmó, subrayando que las políticas de seguridad no consideran este daño al patrimonio cultural.

Rodrigo Contreras, presidente de AMUR: el crimen organizado atenta “contra la identidad rural”

01 enero 2026

Por : José Luis Romero V. Académico IEUT UC
El mundo rural tiene una serie de problemas marcados por migración y cambio climático. De eso conversó el académico del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC, José Luis Romero, con el alcalde de Paine y presidente de la Asociación de Municipios Rurales, Rodrigo Contreras.
Las regiones y, particularmente el mundo rural, sostuvieron el triunfo del Presidente electo, José Antonio Kast, quien obtuvo allí una ventaja de treinta puntos porcentuales sobre su contendora Jeannette Jara. A partir del 11 de marzo de 2026, la cifra de apoyo supondrá también confirmar, por parte de esos votantes, que las expectativas se cumplan en los próximos cuatro años.
De los dolores de la ruralidad de nuestro país, sus urgencias y desafíos conversamos con Rodrigo Contreras, quien desde 2021 es alcalde de Paine y actualmente preside la Asociación de Municipios Rurales de Chile (AMUR). Contreras ejerció como abogado antes de iniciar su camino en el servicio público como concejal en 2016.
-¿Qué rasgos identifica como propios de lo rural a diferencia de lo urbano?
-Uno identifica claramente a un vecino que es de Paine, nacido y criado, versus uno que viene de Santiago. Se nota en su forma de ser, en su manera de plantearse frente a la vida. Muchas veces el citadino, como uno dice, se ve echado para adelante, medio pecho paloma. La persona de la ruralidad es respetuosa. Respetuosa del medio ambiente, valora el trabajo y lo que tiene. Disfruta con poco. Uno se da cuenta de que aquí uno viene a trabajar, a trabajar, a trabajar y es feliz con lo que la tierra produce. Valora la mañana y el campo.
Se nota en los jóvenes que nacen en una localidad rural: tienen amor por la naturaleza, por los animales, valoran su país y la patria, tienen mucho arraigo con las tradiciones. No es extraño encontrar a un joven que se vista de huaso y monte a caballo para ir a comprar el pan.
-¿Cómo evalúa los avances del Gobierno saliente respecto de la ruralidad?
-Cuesta encontrar puntos altos en la gestión del Gobierno de Boric en el mundo rural. Los puntos bajos son tan grandes que opacan los pocos puntos altos. Tal vez la gestión que hubo con los desastres de invierno en 2022. Uno ahí vio mayor celeridad por parte del Ministerio de Agricultura en responder rápidamente con algunos bonos para los agricultores, pero no se repitió en 2023, por ejemplo, que fue cuando se inundó la Laguna de Aculeo. Ahí no hubo la misma celeridad.
-¿Falta de consistencia?
-Falta de consistencia en el tiempo. Los agricultores finalmente quedaron muy desamparados y tuvieron que salir por sí mismos. Y ahí convengamos que tuvieron lluvias en momentos que eran precisos para su cosecha y para su producción. Tal vez es importante que se haya mantenido esto de proteger el suelo agrícola, que parte se hizo en el Gobierno del Presidente Piñera.
-¿Debería haber más protección?
-Sí, pero no se priorizaron ese tipo de iniciativas.
-¿Cómo evalúa la acción del Gobierno Regional?
-Ha sido aliado de los 18 municipios rurales, sin duda. La inversión que ha llegado a cada uno de los municipios es bastante importante. No solo inversión en proyectos que pudiera presentar cada uno; también iniciativas regionales por parte del gobernador Orrego. Miles de millones de pesos que se invirtieron en la ruralidad, en distintas áreas, desde infraestructura, maquinaria, vehículos, incluso en arte con obras de teatro que llegaron a los distintos centros culturales. Como lo hemos dicho siempre desde la AMUR, el Gobierno Regional es nuestro principal aliado, al menos en la RM.
Rodrigo Contreras agrega: “A nivel nacional, hay harto por hacer y hay varias cosas contempladas en nuestra agenda de la AMUR para 2026, entre ellas, la elaboración y puesta en marcha de una Política Regional de Transporte Rural. Debemos tener, también, una conversación con los gobiernos regionales del resto del país para replicar las prácticas que tenemos en la RM, y que permitan ayudar en forma pareja a los municipios. Debemos corregir que las comunas capitales de regiones finalmente sean las que se absorben todos los recursos”.

Delincuencia y seguridad en zonas rurales
-Un estudio de AMUR de 2025 sobre violencia y criminalidad muestra cómo nuevas prácticas delictuales están ingresando a zonas rurales. ¿Qué medidas debiese priorizar el nuevo Gobierno junto con los municipios?
-Ese estudio tiene la gran particularidad de que mide los municipios rurales en sí mismos, a diferencia de lo que hace la Subsecretaría de Prevención del Delito, que los mide en comparación nacional o en comparación con la capital provincial. En el caso de Paine, desde hace cinco años la criminalidad ha ido en aumento. Creemos que desde ya toda política de seguridad rural debe basarse en componentes rurales, no citadinos. De ahí el problema que ha generado, durante este Gobierno, el programa Calles sin Violencia, que produjo un efecto globo.
-¿Cómo así?
-Al atacar una comuna, la delincuencia se fue hacia las periferias, dotadas de menor institucionalidad; el terreno perfecto para que se sembrara el crimen organizado, delitos de tráfico, delitos de armas, secuestro, trata de personas, un sinfín de delitos que no existían en la ruralidad. Y ahí AMUR advierte que con lo que se atenta no es solo contra un bien jurídico protegido, sino también contra la identidad rural, aspecto que no lo tiene asumido ni la Subsecretaría de Prevención del Delito ni el Ministerio de Seguridad.
-¿Y cómo afecta a la identidad rural?
-La identidad de Chile está en las comunas rurales donde encontramos un afecto por los símbolos patrios, la cueca, nuestro patrimonio inmaterial, como los huasos, el canto a lo divino, etc. Pareciera muy poético, pero cuando llega el narcotráfico a una zona rural como Doñihue, donde están las chamanteras, se corrompe lo propio de nuestra identidad y cultura. Ese valor, ese bien jurídico protegido, no existe hoy en ninguna política de seguridad. Como AMUR estamos impulsando que también se considere.
Planificación para la seguridad alimentaria
-En 2024, el Gobierno presentó una ley sobre protección del territorio y la vida rural, conocida como Ley de Parcelaciones, aún en el Congreso. ¿Qué le parece?
-No podemos crear más núcleos de desarrollo en las zonas rurales si no están las condiciones necesarias para ello. La gran mayoría de las zonas rurales de la RM no cuentan con alcantarillado. En prácticamente el 99,9% de los casos, el agua potable se logra a través del APR o de los servicios sanitarios rurales. Si no tenemos herramientas para satisfacer este vital elemento, lo único que estamos generando es más pobreza rural. Más que generar asentamientos en distintas zonas rurales, debemos densificar las zonas ya urbanizadas de nuestras comunas rurales, la pregunta es hasta qué punto.
-¿Seguir densificando las zonas urbanas existentes?
-No es infinito y no es solo falta de alcantarillado, caminos, calles, colegios. Debemos tener transporte. Si damos una vuelta por las 18 comunas rurales, la capacidad de matrícula escolar es prácticamente cero en las zonas rurales. Y ese es un problema que está invisibilizado por parte del Gobierno actual. Como lo hemos hecho ver, Buin y Paine deben tener fácilmente cerca de 1.500 a 1.600 solicitudes de estudiantes que no consiguen matrícula en su comuna y que tienen que estar viajando a otros lugares.
Es un drama que vemos replicado en las distintas comunas de la región. Hay que densificar las zonas urbanas en la medida que tengamos capacidad para recibir más gente, pero debe haber planificación. En las comunas rurales es prácticamente imposible, no existe capacidad para lo que actualmente se demanda.
-¿Y cómo evalúa la actual Estrategia Nacional de Soberanía Alimentaria?
-Hubo un cuidado hacia el suelo agrícola, la seguridad y la soberanía alimentaria, entendiendo que desde las comunas de la RM es de donde más salen los alimentos para la misma región y el país. Pero eso tiene un contrapunto: esa seguridad alimentaria debió haber venido de la mano de la creación de más tranques, una mejor infraestructura para la Comisión Nacional de Riego y asegurar el agua para los cultivos.
Tuvimos la fortuna de que ha llovido, pero no hemos visto avances significativos en infraestructura hídrica que ayude a los agricultores mantener la seguridad alimentaria. Aún tenemos agua, la cordillera tiene agua, pero no sabemos si en dos años el cambio climático nos va a permitir tener esta bonanza. Entonces, evidentemente hubiese sido importante aprovechar este tiempo para mejorar canales, revistiéndolos para que no se pierda agua, y generar tranques para asegurar y acumular agua. No se avanzó mucho en eso.
-¿Qué medida propondría usted para impulsar la agricultura familiar campesina?
-Sería bueno poder agrupar a todos los productores y darles espacio para la venta. Para eso necesitamos una política de Estado, a través del Ministerio de Agricultura o de los gobiernos regionales, para que, por ejemplo, exista un mercado en San Pedro para que todas las personas que producen frutillas puedan vender su frutilla en ese lugar o en algún lugar cercano donde transita gente, y no tengan que trasladarse hasta la capital para poder vender sus frutillas a Lo Valledor. Lo mismo nos pasa en Paine con quienes venden choclo, tomate, sandía. Se necesita un lugar para vender.
-El mercado campesino de INDAP, ¿no cumple ese rol?
-No, porque si bien INDAP entrega créditos, la comercialización cuesta mucho. Algo que estamos desarrollando desde Paine es una app para la venta de nuestras sandías. Esto, para que cualquier vecino de la RM que quiera comprar sandías lo haga directamente al sandial. Eso mismo podemos hacer con todo el abanico de productos de las comunas rurales. Para eso es importante no tener el cerro de exigencias y permisología para una patente comercial. Porque al final del día le exigimos lo mismo al productor de frutillas que al supermercado.
Recursos del royalty minero
-Respecto del royalty minero, hay un fondo de equidad territorial del que los municipios reciben del orden de 300 millones de pesos anuales. ¿Qué uso se les da en las comunas rurales?
-Ha sido una buena inyección de recursos frescos, pero hay que hacer un análisis más profundo sobre otros fondos municipales. Hemos visto que se han inyectado recursos desde el royalty, por un lado, pero se sacaron por otro, del Fondo Común Municipal, por ejemplo, que baja. Eso es necesario investigarlo. Hay varios alcaldes y alcaldesas que han levantado el punto para poder clarificar si están o no llegando efectivamente más recursos.
-¿Hay flexibilidad para usar esos dineros?
-Sí. El primer año, que nos llegó de sorpresa, pagamos transporte escolar de los estudiantes de Paine. Este año innovamos y creemos que el royalty tiene que mejorar los territorios con inversiones que perduren por años. Por lo tanto, comenzamos con la pavimentación de caminos rurales de los que Vialidad no se ha hecho cargo. Al hacerlo, entregamos estándar y calidad de vida a una persona que ha vivido toda su vida en un camino que es de tierra y que es pura polvareda.
Eso significa que esa persona va a poder transitar por un camino que está asfaltado y tendrá mejor acceso a su casa, aumentando su valor. Además, se evita que el colectivo le cobre tres o cuatro veces más por meterse en un camino de tierra e, incluso, aumente el interés por el transporte público. Se trata de algo tan simple como darle dignidad a una persona, que pueda salir de su casa y no llegar con los zapatos embarrados al colegio o al trabajo.
Relación con los gremios
-¿Cómo ha sido la colaboración de los gremios con las comunas rurales?
-Hemos logrado ir profundizando la relación, que vemos como espacios que nos permiten generar desarrollo para cada una de nuestras comunas y puntos de mejora. La empleabilidad es uno de los puntos importantes en que hemos avanzado. Otro es, junto a FEDETUR, generar rutas turísticas. Por ejemplo, en Isla de Maipo o lo que se está haciendo en Pirque.
Con la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) hemos abordado el tema de la migración, que nos afecta y nos golpea en materia de seguridad. Ahí tenemos que avanzar harto y aprovechar el nuevo Gobierno para mejorar las condiciones de las visas de trabajo: saber quién viene a trabajar a cada una de nuestras comunas, si cumplen con la ley, si cuentan con todas las condiciones necesarias para hacerlo. Otro aspecto relevante es el pago en efectivo en las plazas de armas de las distintas comunas rurales, que se transforma en un peligro para el entorno. Esa es una externalidad negativa que está generando la migración e informalidad.
-¿Por qué afecta tanto esta práctica?
-Si hay una persona que gana 60 dólares diarios promedio por cosechar cerezas, una parte de ese dinero que recibe en efectivo lo manda a su país de origen y la otra queda acá. El efectivo circulando es un campo fértil para el crimen organizado, lo que ocurre con las máquinas tragamonedas, las incivilidades de los clandestinos que venden alcohol, los prostíbulos que comienzan a aparecer, gente consumiendo alcohol durante todo el día en la vía pública.
La sensación de inseguridad aumenta al ver que hay una persona que está desde las 10 de la mañana tomando, haciendo sus necesidades biológicas en la calle, y esos espacios públicos se pierden. Si no hay control, aumenta la exigencia por seguridad, porque afecta la vida diaria.










