En una reciente columna de opinión publicada en el diario El Mostrador, Arturo Orellana, director Instituto Estudios Urbanos y Territoriales UC (IEUT UC), Pablo Guzmán, profesor IEUT UC, Javier Ruiz-Tagle, profesor IEUT UC, investigador CEDEUS y director del Núcleo Milenio NUVIV e Isabel Zapata, profesora IEUT UC, reflexionaron sobre la propuesta del Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) para modificar la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC). Bajo el título “Reforma de la OGUC: Seis pecados capitales”.
“El Ministerio de Vivienda y Urbanismo impulsa una propuesta de modificación a la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), que se ha presentado como respuesta urgente a la crisis del sector y al déficit habitacional. Sin embargo, más que una solución estructural, lo que se vislumbra es una batería de medidas que, con la promesa de dinamizar la oferta, podría terminar agravando los problemas” señalan los académicos al iniciar su columna, en la que proponen 6 puntos críticos a observar:
El primer punto crítico es una premisa instalada, pero débil en la práctica: aumentar la constructibilidad y la densidad reducirá el precio de la vivienda. La evidencia nacional e internacional muestra lo contrario.
Segundo punto: el mercado inmobiliario no funciona bajo condiciones de competencia perfecta. No basta con aumentar la oferta para que los precios bajen. Existen rigideces, segmentaciones y estrategias empresariales que condicionan el comportamiento del mercado.
¿Tercer riesgo? La reducción de exigencias urbanas. Disminuir requisitos como estacionamientos o medidas de mitigación no elimina costos; los traslada. Las experiencias recientes en comunas como Estación Central e Independencia muestran con claridad las consecuencias.
En cuarto lugar, la modificación de parámetros definidos por los instrumentos de planificación territorial amenaza la coherencia del desarrollo urbano. Los planes reguladores no son arbitrarios; se construyen en función de capacidades reales de infraestructura, servicios y equipamiento.
El quinto “pecado capital” apunta a los incentivos que genera la propia reforma. Al ampliar plazos y flexibilizar la gestión de permisos, se abre espacio para conductas especulativas, como la retención de terrenos o proyectos aprobados a la espera de mejores condiciones de mercado.
Finalmente, la simplificación de controles intersectoriales, aunque comprensible en contextos de urgencia, no está exenta de riesgos. Reducir los estándares de evaluación puede derivar en proyectos mal localizados, con impactos negativos en movilidad, integración urbana o exposición a riesgos.
“Las ciudades no son solo mercados: son sistemas complejos donde decisiones aparentemente técnicas tienen profundas consecuencias sociales”
Lee la columna completa: https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2026/04/28/reforma-de-ordenanza-general-de-urbanismo-y-construcciones-seis-pecados-capitales/










