Autoridades, sector productivo, sociedad civil y mundo jurídico analizaron la puesta en marcha del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) en el seminario inaugural del Diplomado en Gestión del Cumplimiento Ambiental, relevando la necesidad de avanzar con rigor técnico, certeza regulatoria y profesionales capacitados para enfrentar la creciente complejidad ambiental.
La implementación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) marca un punto de inflexión en la institucionalidad ambiental chilena. Más que la creación de un nuevo organismo, su puesta en marcha implica enfrentar una transformación estructural: pasar desde un diseño normativo ambicioso hacia una aplicación efectiva en el territorio, en un contexto de crisis de biodiversidad y mayores exigencias regulatorias.
Ese fue el eje del seminario inaugural “Del diseño a la práctica: implementando el SBAP en Chile”, instancia que reunió miradas del sector público, el mundo productivo, la sociedad civil, el ámbito jurídico y la academia.


Desde el ámbito institucional, el subsecretario del Medio Ambiente, José Ignacio Vial, subrayó la magnitud del desafío. La creación del SBAP no solo reorganiza competencias históricamente dispersas, sino que instala una nueva lógica de gestión con fuerte presencia territorial, encargada de administrar más de 300 áreas protegidas.
En su exposición, enfatizó que el principal reto está en la implementación: el traspaso de funciones desde distintos organismos, la dictación de reglamentos, la coordinación interinstitucional y la instalación de capacidades en terreno, todo en un escenario de restricciones presupuestarias y alta complejidad operativa.
El SBAP implica una transformación estructural de la institucionalidad ambiental en Chile. Su implementación dependerá de la coordinación institucional, la dictación de reglamentos y la instalación de capacidades técnicas.
Desde el sector productivo, Loreto Seguel, presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, abordó la relación entre conservación y desarrollo económico, destacando el rol estratégico de la industria, pero también sus desafíos. En particular, puso énfasis en la necesidad de avanzar en certezas regulatorias y en mecanismos como las relocalizaciones, que permitan adecuar actividades productivas a los nuevos estándares ambientales.
Su intervención relevó que la sostenibilidad no solo depende de mejores prácticas, sino también de marcos normativos claros que permitan proyectar el desarrollo en el largo plazo.






A su vez, Ricardo Bosshard, director de WWF Chile, situó la discusión en el contexto global de la crisis de biodiversidad. Planteó que el SBAP debe ir más allá de la gestión de áreas protegidas, integrando la conservación en todo el territorio, especialmente en aquellos espacios donde se concentran las actividades productivas.
En esa línea, subrayó la necesidad de avanzar hacia decisiones basadas en evidencia científica, con planes de manejo efectivos, financiamiento suficiente y mecanismos que permitan proteger la biodiversidad también fuera de las áreas formalmente protegidas.
El componente jurídico de la implementación fue abordado por Lorna Püschel, directora del área de Biodiversidad y Áreas Protegidas de VGC Abogados, quien enfatizó que el éxito del SBAP dependerá en gran medida de la calidad y coherencia de su desarrollo reglamentario.
Su exposición puso el foco en el tránsito desde la ley hacia su operativización, destacando que los reglamentos serán clave para definir aspectos críticos como los instrumentos de gestión, los criterios de intervención en el territorio y la relación entre conservación y actividades productivas.
Asimismo, advirtió que uno de los principales desafíos será dotar de certeza jurídica a los distintos actores, evitando vacíos o ambigüedades que puedan dificultar la implementación y generar conflictos, en un contexto donde las decisiones ambientales tienen efectos directos sobre proyectos, inversiones y comunidades.
En conjunto, las exposiciones coincidieron en que el SBAP representa una oportunidad histórica, pero también un proceso complejo que exige coordinación, capacidades técnicas y una mirada integrada del territorio.
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Formación para una institucionalidad más compleja
En este contexto, el Diplomado en Gestión del Cumplimiento Ambiental cobra especial relevancia. En un escenario donde la regulación ambiental es cada vez más exigente y sofisticada, la formación de profesionales capaces de interpretar, aplicar y gestionar estas normativas se vuelve fundamental.
El programa busca precisamente cerrar la brecha entre norma y práctica, entregando herramientas para abordar procesos de evaluación, seguimiento y fiscalización, con una mirada aplicada e interdisciplinaria.
Este espacio de diálogo intersectorial abrió una conversación sobre el SBAP, y relevó la necesidad urgente de contar con profesionales especializados que puedan desenvolverse con rigor técnico y visión estratégica en esta nueva etapa de la gestión ambiental en Chile.












