El pasado miércoles 2 de septiembre CHV emitió un reportaje donde analizaron las transformaciones en las ciudades y convivencias.

La estructura familiar en Chile atraviesa un punto de inflexión histórico. Según datos recientes abordados por medios nacionales, uno de cada cinco hogares en el país (21%) cuenta hoy con un solo habitante, una cifra que contrasta fuertemente con el 8% registrado hace apenas treinta años.

Lejos de tratarse de un fenómeno aislado vinculado exclusivamente a la tercera edad, la tendencia actual muestra que el mayor crecimiento se concentra en población joven y adulta, específicamente en el tramo etario de 30 a 44 años. Esta búsqueda de autonomía se sustenta en nuevas prioridades vitales, donde la tranquilidad, la preservación del espacio personal y la salud mental priman por sobre los modelos tradicionales de convivencia.

El impacto en las ciudades y los nuevos modos de habitar


Consultado sobre este fenómeno, Felipe Link, académico e investigador de Estudios Urbanos y Territoriales UC, enfatiza la magnitud de esta tendencia en el tejido social.

Para Link, el aumento de los hogares unipersonales constituye «una de las transformaciones más grandes en los últimos censos», superando la concepción tradicional de que vivir en solitario era una condición exclusiva de los adultos mayores en situación de vulnerabilidad o soledad.

El investigador advierte que este cambio radical en la demografía habitacional «tiene varias repercusiones sobre la vida en sociedad, sobre la vida en la ciudad y la manera en que estamos construyendo comunidades». La concentración de este fenómeno en áreas urbanas —con especial fuerza en la capital y sectores oriente— plantea nuevos retos para la política habitacional, la oferta inmobiliaria y la planificación urbana, la cual históricamente ha estado diseñada bajo el paradigma de la familia nuclear tradicional.

Nuevas dinámicas afectivas y el costo de la independencia


El reportaje también pone de relieve cómo este crecimiento de la vida unipersonal va de la mano con nuevas formas de vincularse afectivamente, como las relaciones de “puertas afuera”, donde las parejas deciden mantener proyectos comunes pero residiendo en hogares separados para preservar la independencia y evitar los desgastes de la cotidianeidad.

No obstante, los expertos señalan que este nuevo escenario social trae consigo desafíos complejos a nivel macro, como la baja en las tasas de natalidad, el encarecimiento del costo de vida individual y los riesgos latentes de aislamiento social a futuro, exigiendo repensar las políticas públicas y urbanas hacia un modelo que logre sintonizar con estas nuevas formas de habitar el siglo XXI.

Uno de cada 5 hogares en Chile es unipersonal / Felipe Link en CHV