Ayer domingo 19 de abril la sección de Artes y Letras de El Mercurio destacó la investigación desarrollada por el Núcleo Milenio en Ciencias Sociales Patrimonios (Nupats), liderado por la académica IEUT UC, Macarena Ibarra. El estudio revela una preocupante falta de uso y subutilización de inmuebles patrimoniales en seis ciudades del país.
El proyecto, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) y albergado en la Pontificia Universidad Católica, analizó 354 casos en las ciudades de Iquique, Antofagasta, Valparaíso, Santiago, Concepción y Punta Arenas. Según los hallazgos, el Gran Concepción presenta uno de los escenarios más críticos, con un 32% de sus inmuebles en situación de abandono.
Abandono social y pérdida de vigencia Para Macarena Ibarra, directora de Nupats y profesora titular del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC, este diagnóstico refleja un «abandono social». El estudio arroja que casi el 45% de los inmuebles han perdido su función original, y aunque muchos se han reconvertido en centros culturales o museos, la experta enfatiza la necesidad de diversificar sus usos.
«Tenemos que pensar en otras funciones contemporáneas, como, por ejemplo, readaptar esos inmuebles para la vivienda, en espacios para la convivencia democrática o para colegios», afirma Macarena Ibarra.
Hitos en peligro y la urgencia de una nueva ley El informe documenta casos emblemáticos de deterioro, como el conjunto de edificios Aillavila en Santiago, las ruinas del teatro del Liceo Enrique Molina en Concepción y los ascensores Florida y Mariposas en Valparaíso.
Ante este panorama, la investigación concluye que es fundamental avanzar en la tramitación de una nueva Ley de Patrimonio que reemplace la actual Ley de Monumentos Nacionales. El objetivo es transitar de un modelo estrictamente legalista a uno basado en la gestión activa, que incluya incentivos económicos para los propietarios y mecanismos de monitoreo constantes.
Por su parte, Emilio De la Cerda, subsecretario del Patrimonio Cultural, valoró la investigación señalando que confirma la importancia de contar con planes de manejo que conviertan al patrimonio en un motor de desarrollo para las comunidades locales.
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