Las brechas entre planificación y gestión, la articulación de vivienda y movilidad y la respuesta a los riesgos ambientales marcaron el seminario organizado por el Núcleo de Investigación sobre Gobernanza y Ordenamiento Territorial (NUGOT). Con experiencias de Chile, Brasil y España, el encuentro destacó el aporte de investigaciones de Bianca Chong, Daniel Moreno y Simón Guzmán, egresados del Magíster en Desarrollo Urbano UC.
Las ciudades se expanden, sus habitantes cruzan límites comunales para trabajar o estudiar y las decisiones sobre vivienda, transporte y suelo producen efectos que trascienden a cada municipio. ¿Cómo gobernar esos territorios cuando las instituciones, los recursos y los instrumentos de planificación permanecen fragmentados? Esta pregunta articuló el seminario «Desafíos metropolitanos emergentes: desde la evidencia a las consecuencias», realizado el 22 de octubre en el Campus Lo Contador.
Organizado por el Núcleo de Investigación sobre Gobernanza y Ordenamiento Territorial (NUGOT) del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC, el encuentro reunió investigaciones y experiencias de distintas ciudades para discutir qué capacidades se necesitan para convertir el conocimiento disponible en decisiones que mejoren la vida urbana.
En la apertura, el director del IEUT UC, Arturo Orellana, planteó la necesidad de revisar cómo se comprenden y gestionan las áreas metropolitanas frente a procesos como la expansión urbana, el déficit habitacional, la migración y el cambio climático. Las sesiones, moderadas por Giovanni Vecchio e Isabel Zapata, profundizaron en un desafío transversal: el reconocimiento de estos territorios debe acompañarse de capacidades efectivas de coordinación, financiamiento y acción.
El «vacío metropolitano»: territorios integrados, capacidades fragmentadas
Bianca Chong presentó resultados de su investigación doctoral sobre seis décadas de metropolización en Santiago, Valparaíso y Concepción. Su propuesta identifica un «vacío metropolitano»: un desajuste entre la integración funcional de las ciudades y las capacidades político-institucionales para gobernarlas.
Este vacío no supone ausencia de normas o instrumentos. Por el contrario, permite examinar cómo su coexistencia puede acompañarse de fragmentación institucional, desigualdades fiscales y dificultades para abordar problemas compartidos.
«Ese vacío se expresa en fragmentación institucional, en asimetrías fiscales y desarticulación territorial».
— Bianca Chong.
Su investigación mostró que las diferencias de recursos entre municipios también condicionan sus posibilidades de priorizar proyectos y responder a necesidades metropolitanas. Así, la gobernanza tiene consecuencias concretas sobre la distribución de oportunidades y las condiciones de vida.
Desde una investigación aplicada sobre Talca y su entorno, Daniel Moreno profundizó en las limitaciones de definir las áreas metropolitanas únicamente a partir de la continuidad urbana o los viajes laborales. Los desplazamientos por educación y el acceso a servicios también evidencian relaciones territoriales que requieren atención.
«Delimitar un territorio […] no va a ser lo mismo que gobernar», señaló. Su presentación puso el foco en la necesidad de coordinar movilidad, crecimiento urbano y protección del suelo agrícola, junto con fortalecer las capacidades institucionales y financieras para enfrentar desafíos que exceden a una comuna.
Curitiba y Barcelona: aprendizajes para una discusión internacional
La participación de Paulo Neto, de la Pontificia Universidad Católica de Paraná, Brasil, amplió la discusión a partir de Curitiba, referente internacional de planificación urbana. Su exposición examinó las tensiones que aparecen cuando la expansión de la metrópolis supera el ámbito del sistema de planificación de la ciudad central.
El investigador abordó la urbanización extendida, las nuevas formas de producción inmobiliaria e informalidad, la transición demográfica y el cambio climático. Estos procesos, explicó, desafían instrumentos construidos sobre supuestos que ya no describen plenamente las dinámicas metropolitanas.
Su intervención también desplazó la atención hacia la implementación: los objetivos de un plan son interpretados, negociados y transformados por distintos actores. Por ello, la capacidad pública de conducir esas negociaciones, con participación y transparencia, resulta central para avanzar hacia una mayor justicia espacial.
Desde la experiencia de Barcelona, la profesora Carme Miralles, de la Universidad Autónoma de Barcelona, propuso una agenda que vincule la resiliencia climática, la vivienda y la accesibilidad, la proximidad barrial y la información metropolitana.
«No podemos hablar de viviendas en sí mismas como si fueran aisladas de todo el fenómeno urbano», sostuvo. Su reflexión relevó que el tiempo de desplazamiento también debe orientar la planificación: disponer de una vivienda distante de los servicios y las oportunidades puede imponer costos cotidianos difíciles de sostener.
Del conocimiento del riesgo a las decisiones territoriales
Simón Guzmán abordó la experiencia de elaboración de la imagen objetivo del Plan Regulador Metropolitano de Concepción y las dificultades para articular instrumentos, instituciones y capacidades locales diferentes.
Su presentación puso sobre la mesa una pregunta decisiva: ¿qué ocurre con la información sobre riesgos cuando no logra traducirse en decisiones de planificación? La existencia de diagnósticos requiere autoridades, recursos y mecanismos de coordinación que permitan actuar sobre ellos. También exige considerar quién participa, qué necesidades se reconocen y cómo se distribuyen la protección y los costos.
«Necesitamos actores sociales con demandas, pero también con conocimientos».
— Simón Guzmán.
La investigación interdisciplinaria presentada por el equipo de planificación urbana y diseño, con foco en Iquique, profundizó en esta dimensión. A través de metodologías de diagnóstico y cocreación, el proyecto busca integrar datos territoriales con las experiencias y expectativas de quienes habitan la ciudad, incorporando al sector público, las empresas y la sociedad civil en la discusión sobre futuros posibles.
El intercambio mostró que avanzar desde la evidencia hacia la acción requiere reconocer los conflictos, coordinar políticas sectoriales e involucrar a los actores en la definición de los problemas y sus soluciones.
Egresados del MDU aportan a los desafíos de las ciudades
La participación de Bianca Chong, Daniel Moreno y Simón Guzmán, egresados del Magíster en Desarrollo Urbano del IEUT UC, relevó el aporte de su comunidad a la investigación y la planificación territorial. Bianca y Daniel son, además, graduados del doctorado de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos UC.
Sus trabajos conectan la construcción de nuevas herramientas conceptuales con problemas concretos de gestión: comprender las desigualdades institucionales, reconocer las relaciones entre comunas y transformar el conocimiento sobre riesgos en decisiones públicas.
Estas trayectorias muestran un campo de contribución del MDU: producir conocimiento crítico sobre las transformaciones urbanas y ponerlo en diálogo con los desafíos que enfrentan las ciudades y sus habitantes.










