En esta entrevista, la encargada de Captación y Educación Continua del IEUT UC profundiza sobre la calidad, el foco y el diferencial de los diplomados del Instituto y detalla los contenidos de los próximos cuatro a iniciarse. El más próximo a comenzar el 03 de julio es el Diplomado en Instrumentos de Planificación y Ordenamiento Territorial (DIPOT), co-liderado por Arturo Orellana director IEUT UC y Federico Arenas, del Instituto de Geografía.
El Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC (IEUT UC) abre en los próximos días una nueva versión del Diplomado en Instrumentos de Planificación y Ordenamiento Territorial (DIPOT), con inicio el viernes 03 de julio. Le seguirán, a lo largo de 2026, Planificación y Gestión Urbana Integrada; Participación Ciudadana y Vivienda y Barrio.
Adonay Perrozzi es la encargada de Captación y Educación Continua del IEUT UC. Urbanista egresada de la Universidad Simón Bolívar de Caracas y Magíster en Desarrollo Urbano de la Pontificia Universidad Católica de Chile, acumuló experiencia directa en el sector público venezolano como coordinadora de Planes Urbanos Locales y Especiales en el Instituto Metropolitano de Urbanismo de la Alcaldía del Área Metropolitana de Caracas.
¿Qué sello común comparten estos diplomados?
Todos comparten una misma lógica: te dan herramientas concretas para entender y actuar sobre el territorio, ya sea desde la escala regional, metropolitana, o local. No son programas teóricos desconectados de la realidad. En todos los casos, el trabajo práctico es central: los estudiantes desarrollan ejercicios con casos reales, territorios que existen, problemáticas que están sobre la mesa. Y eso nos diferencia de una gran parte de la oferta de capacitación que existe hoy.
Perrozzi agrega: “El otro elemento común es el cuerpo docente. En nuestros programas participan académicos de la universidad que a la vez lideran proyectos en el sector público y privado, junto a profesionales que vienen directamente desde consultoras, ministerios u organismos internacionales. Son personas que están en la conversación, que participan en la redacción de normativas, que asesoran gobiernos regionales. Eso genera un aprendizaje que ningún video grabado puede replicar”.
Hay una pregunta que mucha gente se hace hoy: ¿por qué apostar por un diplomado si hay cursos gratuitos en Internet?
Es una pregunta muy legítima y me alegra que la hagamos, porque obliga a ser honestos sobre el valor de lo que ofrecemos. Lo primero que diría es que aprender de alguien que aplica en la práctica es completamente distinto a seguir paso a paso un video. Cuando tienes a una persona que ha diseñado planes de ordenamiento territorial, que ha gestionado procesos de participación en territorios conflictivos, o que ha negociado con actores políticos en contextos reales, el aprendizaje tiene una densidad diferente. Te puede decir qué funcionó y qué no, cuáles son las trabas y oportunidades del sistema institucional en Chile, y cuáles son los errores que no hay que cometer.
“Lo segundo es el networking. Nuestros estudiantes trabajan en grupos durante todo el diplomado, y en esos grupos hay personas que provienen de municipios, de consultoras, de ministerios, de gobiernos regionales, de organizaciones sociales. Esos vínculos tienen un valor profesional enorme, y son vínculos que no se construyen viendo una pantalla solo en casa”.
Adonay Perrozzi suma un tercer punto: “Nosotros estamos obligados a revisar y actualizar nuestros programas al menos cada cuatro años y, en la práctica, lo hacemos constantemente, porque los propios docentes traen las novedades de su trabajo: una nueva ley, una nueva normativa, un caso reciente. Eso te garantiza que lo que aprendes hoy es lo que se está discutiendo hoy”.
Se trata de programas online, con clases en vivo (sincrónicas). “Desde que migramos a la modalidad online, hemos tenido en varios diplomados cerca del 50% de estudiantes provenientes de regiones. Esa diversidad territorial enriquece las conversaciones y los casos que se analizan en clases. La única excepción parcial es el Diplomado en Gestión del Cumplimiento Ambiental, que considera seis sesiones presenciales”, acota Perrozzi.
“Todos los diplomados comparten una misma lógica: te dan herramientas concretas para entender y actuar sobre el territorio, ya sea desde la escala regional, metropolitana, o la escala local. No son programas teóricos desconectados de la realidad”.
¿Estos diplomados pueden articularse con los programas de magíster del Instituto?
Sí, y eso es algo en lo que hemos estado trabajando con mucha intención. La idea es que el estudiante entienda que al venir al Instituto no está tomando un curso aislado, sino ingresando a una trayectoria formativa. En algunos casos, como el Diplomado en Gestión del Cumplimiento Ambiental, los cursos son exactamente los mismos que se imparten en el magíster, lo que significa que estudias al mismo nivel y compartes aula con estudiantes de posgrado. Si luego decides hacer el magíster, esos cursos ya están hechos.
Para los otros diplomados existe la posibilidad de convalidar créditos, lo que varía según el programa y el magíster al que se postule. En cualquier caso, la experiencia acumulada cuenta. No es que hagas el diplomado y empieces de cero en el magíster: hay un reconocimiento de lo que ya aprendiste.
Los cuatro diplomados
Hablemos de cada programa que están próximos a iniciar. El primero que se viene es el Diplomado en Instrumentos de Planificación y Ordenamiento Territorial.

Este diplomado, conocido como DIPOT, está co-liderado por Arturo Orellana, director del IEUT UC, y Federico Arenas, docente y exdirector del Instituto de Geografía UC. Tiene una lógica muy concreta: llevar desde el diagnóstico de un territorio hasta la elaboración de una propuesta de plan de ordenamiento territorial, que es exactamente lo que hoy están llamados a hacer los gobiernos regionales con los Planes Regionales de Ordenamiento Territorial (PROT).
“El programa está estructurado en cuatro cursos más un taller transversal. En ese taller vas construyendo por etapas el diagnóstico del territorio, identificando sus nudos críticos y sus oportunidades, hasta llegar a una propuesta que incluye mapas de actores, fuentes de financiamiento y mecanismos de gobernanza. Es, en ese sentido, un proceso muy similar al que describe la normativa vigente para los PROT”.
¿A quién va dirigido?
El perfil de quien lo toma es principalmente el sector público: profesionales de gobiernos regionales, municipalidades, SEREMI, ministerios. Pero también hay un espacio claro para quienes trabajan en consultoras que asesoran en planificación territorial, o en empresas ligadas al medioambiente o la minería. En definitiva, cualquier persona que necesite comprender las dinámicas del territorio, el esquema institucional chileno y los mecanismos normativos que regulan la intervención en él.
“En nuestros programas participan académicos de la universidad que a la vez lideran proyectos en el sector público y privado, junto a profesionales que vienen directamente desde consultoras, ministerios u organismos internacionales”.
El segundo programa es el Diplomado en Planificación y Gestión Urbana Integrada. ¿Cómo se diferencia del anterior?
La diferencia principal es de escala. El ordenamiento territorial mira desde lo regional hacia abajo; la planificación urbana se enfoca en la ciudad. Es, en muchos sentidos, el diplomado más emblemático del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC, porque representa el núcleo de lo que hace un planificador urbano: entender las dinámicas de la ciudad en todas sus dimensiones como transporte, vivienda, segregación y medio ambiente, y desde ahí diseñar un plan estratégico territorial con una propuesta de intervención concreta.
“Este diplomado lleva más de quince años en el Instituto, y actualmente es liderado por Pablo Guzmán. Es un programa que ha madurado y que cada año se actualiza con los temas que están ocurriendo. Si el ordenamiento territorial tiene un perfil más orientado hacia escalas macro e instrumentos de carácter regional, este diplomado es para quien quiere entender cómo funciona una ciudad y cómo se puede intervenir en ella con sentido. La composición de estudiantes es variada: arquitectos, geógrafos, sociólogos, urbanistas, pero también profesionales de otras disciplinas que trabajan o aspiran a trabajar en el mundo de la ciudad y la planificación urbana”, explica.

“Nuestros docentes no solo enseñan: son protagonistas de los temas que imparten. Algunos han participado en la redacción de leyes y normativas vigentes. Eso significa que el contenido siempre está actualizado, porque ellos mismos están en la frontera de lo que está ocurriendo”.
El tercero es el Diplomado en Participación Ciudadana. ¿Qué lo hace relevante en el momento actual?

Es un diplomado que cobra especial sentido hoy, cuando la participación ciudadana es tan exigida como requisito formal en los procesos de planificación territorial. Este programa forma a personas en el diseño, seguimiento y evaluación de planes de participación que funcionen. Coordinado por Christian Matus, aborda el marco legal,normativo e institucional de la participación en Chile, las diferentes técnicas y metodologías participativas, mapas y matrices de actores, gestioónnar de conflictos socio-territoriales y el diseñoar de procesos de participación que realmente incidan. El resultado final del diplomado es precisamente eso: el diseño de un plan de participación ciudadana con sus mecanismos de seguimiento y evaluación.
El espectro de estudiantes en este diplomado es “más amplio que en los otros programas: periodistas, trabajadores sociales, profesionales de organizaciones comunitarias, gente del sector público municipal, personas que trabajan en consultoras de comunicación estratégica o en empresas con relacionamiento territorial”, detalla Adonay. Es un diplomado que cruza disciplinas y contextos porque la participación es transversal a todos ellos.
El cuarto diplomado que se impartirá en 2026 es el Diplomado en Vivienda y Barrio
Lo lidera Javier Ruiz-Tagle y es un programa compartido con la Escuela de Arquitectura UC. Este diplomado ofrece una compresión integral de la vivienda y las políticas habitacionales en Chile. Aborda una primera dimensión histórica de la vivienda y el barrio y cómo esta trayectoria ha influido en la configuración de la ciudad; una segunda dimensión que permite comprender los distintos problemas de la vivienda en términos sociales y económicos; una tercera dimensión que analiza los efectos urbanos y sociales de los programas de vivienda y barrio actuales o cómo se gestionan los programas habitacionales, y una última arista más práctica que consiste en la elaboración de planes e intervenciones en el ámbito de la vivienda y el barrio.
En relación a los/as estudiantes, en este diplomado participan profesionales provenientes de distintas disciplinas como abogados, administradores públicos, arquitectos, cientistas políticos, constructores civiles, geógrafos, planificadores urbanos, sociólogos, trabajadores sociales, entre otros. En los últimos años se han incorporado al programa dirigentes sociales y líderes comunitarios.

“…para quien estudia pensando en su desarrollo profesional, tiene un valor concreto: cuando terminas el diplomado, no tienes solo un certificado. Tienes una red de personas que están trabajando en los temas que a ti te interesan, y que conoces no de un evento de networking de dos horas, sino de meses de trabajo conjunto sobre problemas reales”
El perfil de quien estudia aquí
¿Cómo es el perfil de los estudiantes de estos diplomados?
El promedio etario ronda los 35 años, aunque siempre hay estudiantes recién egresados y también personas con veinte años de trayectoria profesional. Lo que los une no es la carrera de origen sino el ámbito en el que trabajan o quieren trabajar: ciudad, territorio, medioambiente, participación. En los diplomados más orientados al ordenamiento territorial y la planificación urbana hay muchos arquitectos, geógrafos e ingenieros con perfil ambiental. En el de participación ciudadana el espectro se amplía bastante más: trabajo social, periodismo, sociología, comunicación estratégica. Lo que sí es un elemento que los estudiantes valoran en especial es precisamente esa diversidad: no estudias rodeado de personas con el mismo perfil, sino de gente que viene de sectores distintos y que aporta miradas diferentes al mismo problema.
¿Qué genera esa diversidad de perfiles?
Que haya alguien de una consultora privada, otro de un gobierno regional, otro de una municipalidad pequeña y otro de una ONG en el mismo grupo de trabajo hace que los ejercicios prácticos sean mucho más ricos. Las experiencias que se cruzan en esas conversaciones son las que en el mundo real hay que ser capaz de integrar para diseñar una propuesta territorial viable. Y eso, para quien estudia pensando en su desarrollo profesional, tiene un valor concreto: cuando terminas el diplomado, no tienes solo un certificado. Tienes una red de personas que están trabajando en los temas que a ti te interesan, y que conoces no de un evento de networking de dos horas, sino de meses de trabajo conjunto sobre problemas reales.
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